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Conoce los beneficios de cocinar con niños

Los días son cada vez más agitados, lo que dificulta un poco las actividades familiares. Con poco tiempo disponible, la gente tiende a dedicarse un poco menos a tareas como cocinar, prefiriendo comidas rápidas, congeladas y comida rápida.

A pesar del tiempo, esfuerzo y paciencia gastados, es importante que las familias incluyan a sus miembros más jóvenes desde el principio en la preparación de los alimentos. Los fines de semana son una gran oportunidad para ello, porque además de una mayor disponibilidad de tiempo, también existe la posibilidad de incluir a toda la familia en la preparación de las comidas.

Así que lo que iba a ser otra actividad doméstica rutinaria y automática se convierte en un programa recreativo en familia y una gran oportunidad de introducir a los niños en la cocina.

Determinando tareas

Las tareas deben asignarse de acuerdo con la edad de los niños, ya que la cocina es un entorno relativamente arriesgado para los pequeños. Pero eso no debe inhibir sus intentos, basta con saber delegar las tareas adecuadas a cada edad.

Por ejemplo, para los más jóvenes puede delegar funciones simples, como la de separar los alimentos que se van a utilizar e incluso ayudar a comprar los ingredientes en el mercado. Aún pueden lavar las verduras y verduras y mover algunas mezclas fuera de la estufa, como pastas de pastel.

A medida que los niños se hacen mayores, ya pueden empezar a pelar las verduras para la preparación de platos como carne de olla con papas, y no olvide usar un pelador en lugar de un cuchillo, siempre bajo la supervisión de un adulto.

A partir de los 10-12 años, los niños pueden empezar a hacer platos solos y recetas más elaboradas, revolver el horno y utilizar objetos cortantes, con moderación y atención. Siempre deje claro los cuidados y precauciones que deben tomarse dentro de la cocina.

Por dónde empezar

La mejor manera de empezar a meter al niño en la cocina es eligiendo bien las recetas. Dé preferencia a las de fácil preparación, los dulces y los alimentos coloridos suelen llamar mucho la atención por el sabor y la apariencia, como cookies, panecillos y gelatina.

Las frutas, verduras y legumbres también son buenas opciones, porque los niños suelen tener cierto prejuicio contra estos alimentos, así que introducirlos en el proceso de preparación puede hacer que tengan más ganas de probarlos. Intente crear recetas más atractivas con esos ingredientes, como una tarta de verduras o frutas. La práctica de cocinar junto con los niños aporta diversas ventajas, como desarrollar un mayor sentido de la responsabilidad, trabajar en equipo y nociones de organización, ordenación y procesos. Incluso los conceptos matemáticos se aprenden de la necesidad de realizar mediciones, fijar el tiempo para asar, etc. La autoestima de los pequeños también es una de las características trabajadas durante la actividad, porque para que el niño vea el resultado de algo que ella ayudó a hacer es algo muy gratificante

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