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¿Cómo saber si todo va bien con el crecimiento de tu hijo?

Uno de los primeros signos de que un niño no está recibiendo suficientes calorías es cuando su peso aumenta a una tasa mucho más lenta que su altura y empieza a caer por debajo de dos líneas porcentuales.

Dependiendo del grado de mal consumo calórico, la altura del niño puede quedar «atrofiada», es decir, la altura comienza a descender en el gráfico de crecimiento.

Si la falta de nutrición es severa y continua durante un largo período de tiempo, el crecimiento de la cabeza disminuye, lo que indica que no hay suficientes calorías para que el cerebro crezca a una tasa normal.

Del mismo modo, un aumento constante del peso, mientras que la altura del niño aumenta a un ritmo mucho más lento, indica que puede estar poniendo mucha grasa extra en su cuerpo. Eso podría ser algo bueno o una señal temprana de riesgo de obesidad.

Es muy común, por ejemplo, que el niño caiga en el percentil, sobre todo en las fases en las que el interés por los alimentos se sustituye por el juego, cerca del primer aniversario.

Durante los primeros 24 meses del bebé, el factor que más interfiere en el crecimiento y el aumento de peso es la nutrición. Después de este período, los factores genéticos (altura y peso de los padres) también influyen en estas medidas.

También pueden influir en el crecimiento:

– Actividades físicas

– Uso de determinados medicamentos

– Factores emocionales y psicológicos

– Algunas enfermedades

¿Cuáles son las principales medidas? ¿Mi hijo está fuera de peso o altura?

La curva de crecimiento mide, en particular, la longitud, el perímetro de la cabeza y el peso.

Durante los primeros 12 meses de vida, el perímetro cefálico debe ser objeto de un estrecho seguimiento, ya que es a través de estas medidas que el médico puede detectar posibles problemas y enfermedades neurológicas.

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